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Biología marina
El área de Biología marina sirve como una introducción al medio marino, y está formada por una amplia muestra de flora y fauna marinas, que abarca desde los tiempos prehistóricos (representados por numerosos especímenes fósiles), hasta los peces vivos que evolucionan en unos pequeños acuarios. Hay una espléndida colección de malacología, con bellos ejemplares que sorprenden por su brillo y colorido; también crustáceos, corales, esponjas, aves que habitan los acantilados,...

gaviotaUna gran maqueta de la plataforma marina asturiana ofrece una panorámica de la fachada marítima de la región, señalándose las villas costeras y sus puertos, los faros y los caladeros donde se pesca, así como los profundos cañones de Avilés, Lastres y Llanes, donde tienen su hábitat (nunca filmado) los misteriosos calamares gigantes. Con la misma orientación didáctica, se muestra en otro diorama la formación de cuatro tipos distintos de playas, según los elementos erosionados de los que proceden los aportes arenosos.

Se exponen en este área numerosos crustáceos, entre los que destaca una pareja de raros, y, desde luego, las habituales especies comerciales del Cantábrico (nécora, langosta, bogavante...); también variados tipos de esponjas; corales de todo tipo (rojo, negro, amarillo, "laberinto", "colmena", "champiñón"...); especímenes raros como el artrópodo Limulus, verdadero fósil viviente; esqueletos de tortuga boba, de pez ballesta, cráneos de delfín,... Es especialmente llamativa la colección de conchas de moluscos, en gran parte donadas por Fernando Vega Escandón, que presenta una infinita variedad de formas y tamaños, desde la diminuta Littorina (bígaro) hasta las gigantescas Cassis cornuta (caracola) o Pinna nobilis (jamoncillo), pasando por el elegante Nautilus o la popular "concha de peregrino"... Litodes

51No podía faltar una referencia a la ballena, y por ello se expone una serie de imponentes huesos de este mamífero ya desaparecido de nuestras costas. La caza de la ballena, realizada desde el siglo XIII y hasta el XVII en que se agotó por sobreexplotación, tuvo gran repercusión en la vida de los pueblos costeros cantábricos, contribuyendo a la formación o crecimiento de muchos de ellos.