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La Carpintería de ribera puede considerarse uno de los puntos fuertes del Museo, pues hace honor a la importancia secular que tuvo en Luanco, donde se construyeron innumerables embarcaciones para todos los puertos del Cantábrico. Se ubica en la nave central del Museo, donde se ha reconstruido el casetón de un astillero, formado con elementos auténticos de antiguos talleres: el banco de trabajo, herramientas, plantillas, gálibos, vagras, piezas de madera en bruto,...
Esta sección refleja la forma de trabajar de los carpinteros que, al borde de la mar -la ribera-, y con escasos medios, construían estilizadas -y seguras- embarcaciones para pesca. Sin desmerecer otros oficios, este de la carpintería de ribera suscita admiración, sobre todo si pensamos que esas embarcaciones tienen que desenvolverse en un medio hostil y peligroso, como es la mar.
Frente al casetón del astillero, dos botes de unos cuatro metros de eslora en distinta fase de construcción, permiten ver el proceso que se sigue en su elaboración, señaladas los distintas piezas -quilla, branque, codaste, varengas, cuadernas,... con sus nombres respectivos para que el visitante se familiarice con el vocabulario básico.
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Sirviendo de enlace con la sección de pesca, se expone una serie de cinco maquetas a escala 1:10 de los distintos tipos de embarcaciones de pesca que fueron habituales en el Cantábrico: trainera, lanchona, lancha, vapor y merlucera. Estos modelos, tienen la particularidad de haber sido realizados por un carpintero de ribera -José Ramón Fernández Costales- siguiendo las reglas y los pasos utilizados en el oficio; es decir, que más que modelos o maquetas podríamos denominarlos "barcos en pequeño". Además, como tienen abierto uno de los costados, se puede ver también su disposición interior (catres, pañoles, máquina,...). La serie refleja certeramente la evolución formal de las embarcaciones pesqueras del Cantábrico en los últimos 150 años, y tanto por su belleza como por lo que significan pueden incluirse entre las "joyas" del Museo. |